El impacto del coronavirus en la cadena de suministro. Pérdidas que alcanzan el 3,3% del PIB

La declaración del estado de alarma y el consiguiente confinamiento de los hogares a raíz de la pandemia de coronavirus en nuestro país no sólo supuso un revulsivo para las ventas de Gran Consumo y el sector ecommerce. También, un

Impacto del coronavirus en la cadena de suministro

La declaración del estado de alarma y el consiguiente confinamiento de los hogares a raíz de la pandemia de coronavirus en nuestro país no sólo supuso un revulsivo para las ventas de Gran Consumo y el sector ecommerce. También, un reto para la organización y continuación de las cadenas de suministro de las compañías, que a causa de la crisis sanitaria, podrían afrontar pérdidas del 3,3% del PIB. 

Lo advierte el último informe publicado por EAE Business School, ‘Las cadenas de suministro en la próxima pandemia’, después de analizar el comportamiento de éstas en diferentes momentos de la historia reciente y su situación durante la actual crisis provocada por la COVID-19. 

Este impacto negativo en las cadenas de suministro se explica por la forma en la que están organizadas y las medidas impuestas durante el confinamiento que restringían la actividad económica. Unas medidas que para Marcelo Leporati, profesor de EAE Business School y uno de los autores del informe, “supondrán la pérdida de muchos empleos”. 

De acuerdo con Leporati, a pesar del crecimiento experimentado en el sector primario durante el confinamiento, las cadenas de suministro de las compañías que forman el sector sentirán las consecuencias de dicho incremento. 

Es lo que se denomina efecto látigo, y que llevará a importantes pérdidas, especialmente para los fabricantes, que han debido realizar una inversión de inventario excesiva, con bajos niveles de servicio al cliente, un uso ineficaz del transporte, una capacidad de fabricación mal utilizada y por tanto, la pérdida de ingresos. 

Ninguna cadena de suministro, en ninguna parte del mundo y en ningún sector, por estable que éste sea, está preparada para absorber un 40% de variación en la demanda de la noche a la mañana, ya que no existe disponibilidad de mano de obra, equipos, máquinas, materias primas ni capacidad productiva para un cambio tan abrupto”, ha asegurado el investigador. 

Con el objetivo de preparar la cadena de suministro ante próximos eventos y reducir así su impacto, los autores del informe recuerdan la necesidad de contar con un plan de contingencia y de continuidad de negocio – en esta crisis sanitaria, un 45% de las cadenas de suministro no contaba con ningún plan-. 

Porque en este tipo de situaciones conviene, según Leporati, dejar a un lado la improvisación. “No es necesario ni práctico disponer de grandes stocks para ser usados durante un episodio imprevisto, pero sí es fundamental haber llegado a acuerdos y haber firmado contratos de suministro preferencial con proveedores fiables y de calidad que puedan suministrar el material necesario cuando sea necesario”, ha informado. 

El informe recuerda, por último, la obligación de mapear la cadena completa para identificar los agentes más débiles y los más fuertes; diversificar fuentes de abastecimiento, producción y distribución tanto geográfica como cultural, política, demográfica, religiosa y tecnológica; y trabajar la responsabilidad social. 

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