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El tiempo, como el dinero, resulta un bien escaso. Entre las horas dedicadas al trabajo, los cuidados que requiere el hogar y la atención que madres y padres deben destinar a sus pequeños, al final apenas queda tiempo para disfrutar de uno mismo. O, incluso, realizar tareas tan mundanas como ir al supermercado.

Es entonces cuando el comercio online presta una ayuda a los consumidores. En concreto, aquellos servicios de suscripción a un tipo de producto y su entrega a domicilio. Un modelo de negocio que, en palabras de Jérôme Traisnel, CEO de la compañía SlimPay, presencia cada vez más el auge de nuevos formatos.

Uno de ellos se basa en la suscripción a cajas sorpresa dedicadas a un tema específico. Sirvan de ejemplos el envío mensual de belleza de Guapabox, los productos de merchandising de series y videojuegos de ZBOX o las novedades literarias que envía Bookish a sus suscriptores.

De acuerdo con Traisnel, el éxito de este tipo de suscripciones responde al hecho de vivir una experiencia en sí. “Estas cajas están asociadas al placer, el bienestar e incluso la cultura, y además prometen nuevos productos y nuevas marcas para sorprender al usuario”, expone.

Aunque el experto también apunta lo complicado que resulta fascinar al mismo una vez que ha recibido más de tres cajas. Aquí, señala Traisnel, es vital ofrecer el producto de una marca conocida, pero también marcas recientes que consigan de nuevo maravillar al suscriptor y engancharle. A lo que se suma la importancia de cuidar el packaging en el que tales productos vienen y garantizar que los mismos llegan en buen estado.

Cajas sorpresa, también en la cesta de la compra

Otro tipo de suscripción y envío a domicilio que Traisnel ve al alza es la entrega mensual de bienes de consumo. De acuerdo con el fundador de la compañía, este tipo de suscripciones responden a la necesidad de “deshacernos de las tareas menos apetecibles”. Los usuarios ahorrarían así tiempo, evitando realizar quehaceres repetitivos “y cuya experiencia es poco interesante”.

Traisnel considera que el éxito en este tipo de suscripción se halla en la entrega puntual y la reposición perfecta de los artículos. “Pero, además, el consumidor debe poder ajustar su suscripción, adecuándose a sus circunstancias y necesidades”. El experto pone como ejemplo la compra de un padre que comienza a requerir menos pañales para su hijo a medida que éste crece.

Pero aún hoy los usuarios parecen reticentes a la idea de hacer la compra por internet. Así se desprende del informe ‘Oportunidades en el e-commerce’ de Nielsen. De acuerdo con la consultora, apenas el 1,2% de las ventas de gran consumo se realizan desde el canal online. Un porcentaje que contrasta con el de otros países más acostumbrados a realizar la compra por internet, como Francia (6,1%), Reino Unido (6,3%) y Corea del Sur (18%).

Para incentivar la adquisición de este tipo de bienes, Traisnel considera la opción de animar a los usuarios a que se apunten a una cesta de la compra. Esto supone “por un lado, el final de la ardua tarea de comprar en un supermercado lleno de gente para pensar qué producto elegir, y por otro, la posibilidad de descubrir productos de buena calidad, a veces orgánicos”, apunta. Aquí, respetar las fechas de entrega y conseguir el efecto sorpresa con la elección de los productos resultan cruciales para su éxito.

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