TRANSFORMACIÓN DIGITAL, APUESTA Y RETO DEL SECTOR DE LA ALIMENTACIÓN

adriana solaMás de la mitad de las empresas del sector de la alimentación aún no se ha sumado a la nueva era digital. Se trata de un sector que, pese a estos últimos años de crisis, ha sabido mantenerse estable y reforzar su presencia fuera de nuestras fronteras, gracias a la gran competitividad de las empresas españolas.

En el ranking de industrias, de hecho, se sitúa a la cabeza, con una facturación que supera los 93.000 millones de euros y que supone casi el 3% del PIB anual. En Europa, factura más de 1.000.000 millones de euros anuales, representando casi el 15% del total, y da empleo a más de 4 millones de personas. Se trata por tanto de un sector clave en la economía mundial cuya actividad influye directamente sobre todos y cada uno de los sectores existentes. Sin embargo, su asignatura pendiente sigue siendo la transformación digital.

Aunque las empresas españolas están mejor posicionadas que la media mundial en cuanto al proceso de transformación digital se refiere, todavía se encuentran lejos del grupo de compañías punteras y por debajo de las empresas de Europa Occidental. Muchas empresas no han sido todavía capaces de adaptarse al nuevo entorno tecnológico que les rodea y han visto estancarse sus negocios por no saber ir en sintonía con los nuevos ritmos del mercado.

De hecho, una de cada dos empresas y equipos directivos afirman que no están todavía preparados para afrontar el proceso, dada la dificultad del mismo o por la inexistencia de un plan concreto de actuación. No obstante, el desconocimiento de las consecuencias positivas que puede tener para su negocio a largo plazo es la principal causa. En este sentido, es imprescindible profesionalizar el cambio y ponerse en manos de expertos que sean capaces de llevar a las empresas a esta nueva era.

El entorno digital ha modificado profundamente los hábitos y necesidades de la sociedad actual y como consecuencia, también su tejido empresarial. En esta nueva era en la que los clientes llegan desde diversos canales, adaptar la tecnología para actuar de manera eficaz y precisa, con el fin de incrementar las posibilidades de venta, aumentar el conocimiento de los clientes y mejorar la rentabilidad de la compañía, es fundamental. El cliente ha evolucionado; es más exigente, está saturado de información y es cada vez menos fiel, de manera que el paradigma también ha cambiado. Ahora, por encima del precio, se valora la excelencia en el servicio, la personalización y la exclusividad, por lo que las empresas han de ser capaces de darle todo lo que busca utilizando las nuevas herramientas.

LAS SEIS CLAVES DEL NUEVO ESCENARIO

La transformación digital, no es una evolución tecnológica, es una evolución cultural y un cambio de mentalidad a raíz de la explosión de las nuevas tecnologías. La omnicanalidad, la digitalización, el big data, la innovación, el internet de las cosas y el conocimiento son las seis claves de este nuevo escenario. Poder dar respuesta al cliente en cualquier lugar desde cualquier dispositivo, siendo capaces de gestionar de forma eficiente gran cantidad de información, yendo siempre un paso por delante y conociendo todo lo que acontece dentro y fuera de la empresa, es el reto de esta nueva era. La transformación digital del mercado está obligando a las empresas a redefinir sus estrategias, marcar nuevos objetivos, revisar sus políticas internas y conocer los nuevos espacios que van a ocupar en el sector.

En este sentido, la introducción de las empresas alimentarias a la era digital a través de los nuevos sistemas SAP se ha convertido en una necesidad, con el objetivo de que la tecnología se convierta en un aliado en su estrategia de negocio, no en un obstáculo. Gracias a estas soluciones, ya es posible, entre otras muchas cosas, planificar y visualizar la información empresarial en una sola herramienta, cuantificar los costes, los precios y los ingresos en tiempo real, evaluar a los colaboradores internos y externos (proveedores, distribuidores, clientes) y efectuar un control de calidad en la cadena logística como compromiso con los consumidores finales y como requerimiento legal. Su objetivo, en definitiva, es integrar los procesos alimentarios de principio a fin (producción, almacenado, envasado, logística, finanzas, circuito comercial), optimizando el cumplimiento de las normativas de calidad de las materias, los productos y los lotes.

Los beneficios de la implantación de estos nuevos sistemas son múltiples y muy significativos: reducción de costes, mejora de la productividad o fidelización de los clientes. Se trata de un esfuerzo que, pese a necesitar de una importante inversión inicial y requerir de cierto tiempo, hace posible que se alcancen resultados más que compensatorios a largo plazo.

La transformación digital es ineludible. Ésta ya no es una opción pues se ha convertido en el único camino para todas aquellas empresas que quieran mantenerse en el mercado y ser competitivas. Vivimos una nueva revolución industrial y aprovechar las ventajas de este nuevo entorno es determinante para alcanzar el éxito.


Adriana Sola, es 
Socio Director de Altim