Lidl recupera losTres Molinos, en Esplugues, para su tienda más experiencial

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Los Tres Molinos, el emblemático e histórico espacio de Esplugues de Llobregat –situado en la entrada de Barcelona-,  es el espacio elegido por Lidl para abrir en 2018 su tienda más experiencial en España, que espera convertir en referencia.

Un ambicioso proyecto en el que la compañía invertirá 7,5 millones de euros y generará 30 nuevos puestos de trabajo, procedentes de la bolsa de empleo de Esplugues, para una plantilla total de 40 personas.

La tienda Lidl en Los Tres Molinos, contará con cuatro plantas, 150 plazas de aparcamiento, una sala de ventas de más de 1.500 m2, un surtido completo y equilibrado y diversas medidas de ahorro energético para asegurar la eficiencia del edificio.

Con el objetivo de mantener el carácter emblemático del lugar, la futura tienda de Lidl respetará sus elementos más tradicionales e icónicos. Así, el establecimiento se integrará con los tres molinos ya existentes, conservará los muros de la fachada que dan a la Ronda de Dalt y tendrá un mirador hacia la ciudad de Barcelona.

Por su excelente ubicación, el centro no sólo prestará servicio a los habitantes de Esplugues, sino también a los vecinos de la zona limítrofe de Barcelona y de otros municipios cercanos, como Sant Just Desvern.

 

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El proyecto ha sido presentado en un acto presidido por la Alcaldesa de Esplugues de Llobregat, Pilar Díaz, y el director regional de Expansión e Inmuebles de Lidl en Cataluña, Albert Lavín. Durante la jornada, se ha escenificado simbólicamente la puesta de la primera piedra y se han explicado los detalles de la obra.

Albert Lavín se ha marcado como reto construir una tienda “a la altura de la historia” que precede al lugar y que recupere “el espíritu de los Tres Molinos”, un espacio emblemático y familiar que durante décadas fue testigo de las celebraciones de distintas generaciones.

El proyecto de Tres Molinos es un paso más en la estrategia de expansión de Lidl, centrada en crecer en los grandes núcleos urbanos. En este sentido, Lavín ha resaltado que “Barcelona es un muy buen ejemplo de lo que queremos conseguir en otras ciudades. El pasado mes de octubre dimos un primer paso abriendo una nueva tienda en el corazón de Barcelona, junto a Francesc Macià, y desde entonces hemos continuado creciendo en la Gran Barcelona, con nuevos centros en Cornellà, Sant Boi o Badalona. Por su valor emblemático, el Lidl de Tres Molinos sin duda abanderará nuestra apuesta por la ciudad”.

Lidl en Cataluña

La cadena de supermercados está presente en Cataluña desde 1994, año en el que abrió su primera tienda en España en la ciudad de Lleida. A día de hoy cuenta con más de 90 establecimientos en la región y emplea a 2.700 trabajadores. Su sede central está situada en Montcada i Reixac, municipio en el que también se ubica una de sus diez plataformas logísticas en el país.

En el último año Lidl ha puesto en marcha ocho nuevos centros en Cataluña, generando 175 nuevos puestos de trabajo. Cinco de estas tiendas están situadas en Barcelona: en el centro de la ciudad (calle Comte d’Urgell) y en los municipios de Cornellá, Sant Feliu de Llobregat, Sant Boi de Llobregat y Badalona. Los tres restantes están ubicados en la provincia de Girona: en la misma ciudad (Mas Xirgu) y en las localidades de Blanes y Roses.

Lidl trabaja actualmente con 140 proveedores catalanes, que le suministran unas 600 referencias incluidas en su surtido.

 

 

Los Tres Molinos

La historia de los tres molinos que hoy presiden este singular espacio se remonta a 1961, año en el que se construyeron en unos terrenos que, durante los años cincuenta, se habían destinado a la celebración de fiestas. Poco después, la empresa Explotaciones Gastronómicas S.A. decidió abrir un restaurante con un aire especial y de ello se encargó el arquitecto Climent Maynés, quien convirtió en cilíndrica la única torre que había y que, hasta entonces, era cuadrada.

Maynés fue quien decidió dar forma de molino a la – ahora sí –cilíndrica torre y construir otros dos molinos idénticos, siguiendo el mismo estilo de los de La Mancha, con aspas de madera y cubierta de paja. Es entonces cuando el restaurante pasa a llamarse Tres Molinos y a especializarse en celebraciones.

En 1984, el Ayuntamiento de Esplugues de Llobregat decide declarar los molinos como “Bien Cultural” al considerarlos un elemento “atípico y singular del perfil de la ciudad”, según se recoge en el inventario de patrimonio arquitectónico, elaborado por la Diputación de Barcelona, donde también son definidos como “un punto de referencia visual que señaliza el acceso de Esplugues desde Barcelona”. En 2011, el restaurante cerró sus puertas y, tras un intento fallido de reconvertirlo en discoteca, el edificio quedó sin actividad y fue deteriorándose hasta el momento actual.

 

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