Pernod Ricard y Brown-Forman negocian una posible fusión

La dueña francesa de Absolut, Jameson y Havana Club señala que el proyecto se plantea como una “fusión entre iguales”.

Pernod Ricard ha confirmado que mantiene conversaciones con Brown-Forman, el grupo estadounidense propietario de marcas como Jack Daniel’s, Old Forester o El Jimador, para explorar una posible combinación de negocios que daría lugar a uno de los mayores líderes globales en bebidas espirituosas. 

En un comunicado oficial, la compañía francesa señala que el proyecto se plantea como una “fusión entre iguales”, que combinaría el talento y la experiencia de ambas empresas con el objetivo de crear valor para sus respectivos accionistas. La operación permitiría construir un grupo con mayor escala, una cartera de marcas más potente y una presencia geográfica más equilibrada, apoyada en la fortaleza de dos familias históricas del sector. No obstante, Pernod Ricard ha subrayado que no existe garantía de que se alcance un acuerdo y ha añadido que no volverá a comunicar avances hasta que las conversaciones concluyan o se den por terminadas.

Brown-Forman, por su parte, ha confirmado igualmente los contactos tras “los recientes rumores del mercado” y ha recordado que evalúa de forma habitual oportunidades estratégicas. La compañía estadounidense subraya que no se ha alcanzado ningún acuerdo sobre los términos de una posible transacción y que no hará más comentarios hasta que las negociaciones concluyan.

Ambas compañías coinciden en el encaje estratégico de la operación. La integración permitiría combinar la fortaleza de Brown-Forman en categorías como el whisky americano y el tequila con la red global de distribución de Pernod Ricard y su exposición a mercados con mayor potencial de crecimiento. El grupo francés, propietario de marcas como Absolut Vodka, Havana Club, Jameson o Perrier-Jouët, reforzaría así su posicionamiento en segmentos donde actualmente tiene menor presencia.

Analistas estiman que las sinergias operativas podrían ser relevantes. Jefferies sitúa el potencial ahorro anual en hasta 450 millones de dólares, mientras que la operación reforzaría la capacidad del grupo combinado para competir con Diageo, líder mundial del sector, y ganar peso en el mercado estadounidense.

Desafíos

 

Jack Daniel’s, marca de Brown-Forman.

Sin embargo, la operación presenta importantes desafíos. Uno de los principales es el papel de las familias fundadoras. Brown-Forman ha estado controlada por la familia Brown desde su fundación en 1870 y mantiene al menos el 67,5% de los derechos de voto, además de una presencia activa en el consejo. Esta estructura ha convertido históricamente a la compañía en un objetivo difícil, tras haber rechazado intentos de adquisición en el pasado.

En Pernod Ricard, la familia Ricard controla en torno al 21% de los derechos de voto y mantiene un papel menos intervencionista. Su consejero delegado, Alexandre Ricard, nieto del fundador, lleva más de una década al frente del grupo, aunque sin un sucesor familiar claro a corto plazo. Ambas compañías destacan que la posible unión estaría respaldada por “dos familias emblemáticas”, un factor que añade complejidad a la negociación.

A ello se suman las dudas financieras. Analistas advierten de que Pernod Ricard parte de una posición de endeudamiento elevada, con una deuda neta equivalente a 3,8 veces su EBITDA a cierre de diciembre. La necesidad de pagar una prima para convencer a Brown-Forman podría aumentar esa presión y reducir el atractivo de la operación para los accionistas del grupo francés.

El movimiento se produce en un contexto de desaceleración del consumo de alcohol a nivel global, lo que está llevando a los grandes grupos a buscar escala y eficiencia. Por ahora, tanto Pernod Ricard como Brown-Forman insisten en que no hay garantías de acuerdo, dejando abierta una negociación que podría redefinir el equilibrio del sector.