Cristina Jialing responsable de internacionalización de Beauty Cluster

Texto / Pilar Chacón

Fotos / Beauty Cluster

Cristina Jialing (Beauty Cluster): «Si el bloqueo se prolonga, el sector Beauty afrontará más presión sobre márgenes”

Hablamos con la responsable de internacionalización de Beauty Cluster sobre el impacto que está teniendo el bloqueo del Estrecho de Ormuz en la industria.

La responsable de internacionalización de Beauty Cluster cuenta a D/A Retail algunos de los consejos compartidos por Marc Ferrer, CEO de Grupo MET, sobre el impacto que está teniendo en la cadena de suministro de la industria de la belleza el bloqueo del Estrecho de Ormuz, donde se prevé que tarde o temprano el impacto del mismo acabe en el precio que paga el consumidor final. 

La guerra vivida en el Estrecho de Ormuz, ¿qué cambios ha motivado en la logística de las empresas beauty? 

Tal y como explicó Marc Ferrer, CEO de Grup MET, en una sesión organizada para los socios del Beauty Cluster (del que Grup MET también es empresa asociada), la tensión en el Estrecho de Ormuz y el cierre parcial del espacio aéreo en Oriente Medio han alterado de forma directa las cadenas logísticas internacionales del sector. 

En esa jornada, planteada precisamente para resolver dudas de las empresas asociadas, Ferrer señaló que en transporte aéreo la paralización de aerolíneas con hub en la región, como Emirates, Qatar o Etihad, ha dejado fuera del mercado entre un 22% y un 25% de la capacidad mundial de carga aérea. En marítimo muchas rutas se están desviando por el cabo de Buena Esperanza, lo que genera retrasos, congestión y una presión creciente sobre costes y planificación. 

Para las empresas beauty, esto obliga a trabajar con más anticipación, revisar rutas, diversificar operadores y reforzar la planificación para minimizar riesgos en lanzamientos, reposiciones y producción. 

¿Qué promedio más de días se tardan en recibir las mercancías? ¿Cuánto (en porcentaje) han aumentado los costes? 

En transporte marítimo el desvío por el cabo de Buena Esperanza añade entre 13 y 15 días de navegación, aunque el impacto real suele situarse entre 2 y 3 semanas por los efectos acumulados en puertos, transbordos y terminales. 

En transporte aéreo, el problema principal no es solo el tránsito, sino la pérdida de disponibilidad y agilidad. Si antes una reserva podía cerrarse prácticamente de inmediato, ahora los tiempos han aumentado entre un 33% y un 40%, debido a la reducción de capacidad y a la acumulación de demanda. 

En cuanto a costes, Ferrer apuntó una tendencia claramente alcista. En aéreo, incluso advirtió de posibles subidas adicionales del 35%-38% a corto plazo sobre niveles ya tensionados. En marítimo no fijó un  porcentaje único, pero sí dejó claro que los recargos y fletes están aumentando de forma generalizada. 

Para las empresas Beauty, obliga a trabajar con más anticipación, revisar rutas, diversificar operadores y reforzar la planificación

¿Qué efectos puede tener el bloqueo de los barcos petroleros en la producción cosmética?  ¿Qué escenario alternativo se está planteando para afrontar esta situación? 

En la sesión, se puso el foco en el efecto dominó que este tipo de crisis genera sobre toda la  cadena de suministro: energía, materias primas químicas, envases, producto terminado y tiempos de  aprovisionamiento. En una industria como la cosmética, donde la coordinación entre ingredientes, packaging y distribución es clave, cualquier alteración logística acaba impactando también en la planificación industrial. 

Como respuesta, en aéreo, se están reforzando rutas con  aerolíneas chinas y opciones vía Turkish Airlines. En marítimo, algunas navieras están planteando escalas en puertos fuera de la zona de conflicto y completar parte del trayecto por carretera. Además, es importante revisar dependencias excesivas de ciertos orígenes y valorar proveedores más cercanos, como Turquía o Marruecos, para ganar estabilidad operativa. 

¿Qué previsiones de facturación en 2026 prevén para el sector de continuar la guerra?

La intervención de Marc Ferrer en esta jornada impulsada por el Beauty Cluster no se centró en hacer previsiones macroeconómicas del sector, sino en ofrecer a las empresas asociadas una visión clara de los riesgos logísticos y de cómo prepararse ante ellos. 

Aun así, de su análisis se desprende que, si esta situación se prolonga, el sector beauty afrontará más presión sobre márgenes, más dificultad para mantener calendarios de lanzamiento y una mayor tensión en costes de importación y exportación. 

Es importante valorar proveedores más cercanos como Turquía o Marruecos para ganar estabilidad operativa

Más que anticipar una caída homogénea de la facturación, lo razonable es prever una evolución desigual: sufrirán más las empresas con mayor dependencia de Asia o con cadenas de suministro poco flexibles, mientras que estarán mejor posicionadas aquellas que ya  trabajen con diversificación, planificación y capacidad de reacción.

¿Cómo puede impactar todo esto en el consumidor final? ¿Cuánto creen que puede subir de  media el precio de los productos beauty? 

El  consumidor final puede notar el impacto en forma de subidas graduales de precio, menor  estabilidad promocional, reposiciones más lentas o retrasos en determinadas referencias. Marc Ferrer no fijó una cifra media cerrada de incremento de precios al consumidor, porque  depende del origen de la mercancía, del peso del transporte en cada categoría y de la  capacidad de cada empresa para absorber el sobrecoste. Pero sí dejó claro que, con retrasos  marítimos de entre 2 y 3 semanas y con un transporte aéreo mucho más caro y tensionado,  parte de esa presión acabará trasladándose al mercado.