Damm y Ametller Origen transforman residuos cerveceros en fertilizantes orgánicos

El proyecto convierte el bagazo de la cerveza en biofertilizantes y biofumigantes naturales.

Damm y Ametller Origen han puesto en marcha Beer-Soil, un proyecto de I+D+i que convierte residuos generados durante la elaboración de la cerveza en fertilizantes orgánicos y biofumigantes naturales para cultivos agrícolas.

La iniciativa, desarrollada junto al CEBAS-CSIC y Abonos Orgánicos Pedrín, está enmarcado en el PERTE Agroalimentario, el programa estratégico del Gobierno financiado con fondos europeos Next Generation destinado a modernizar y hacer más sostenible la cadena agroalimentaria española

Los ensayos de campo se han llevado a cabo en cultivos de lechuga de Ametller Origen en Mataró (Barcelona), donde se ha demostrado el potencial del bagazo (la materia sólida resultante de la cocción del gran) para mejorar la fertilidad del suelo, disminuir la dependencia de fertilizantes químicos y reducir el riesgo de contaminación por nitratos.

Según las compañías, los resultados han sido “muy positivos”. El uso del bagazo como fertilizante ha incrementado el rendimiento agronómico, superando incluso los resultados obtenidos con fertilización mineral convencional tanto en biomasa como en productividad por hectárea. Además, se ha observado una mejora en la calidad del cultivo y un aumento de la biodiversidad microbiana del suelo, gracias a la activación de enzimas esenciales para su equilibrio.

Beer-Soil también ha evidenciado un efecto biofumigante natural derivado de los gases generados durante la descomposición del bagazo, que contribuye al control de determinados patógenos. Este efecto permitiría reducir significativamente la necesidad de productos fitosanitarios. En conjunto, el proyecto estima que el uso del bagazo como biofertilizante y biofumigante puede reducir hasta un 80% el gasto en fertilización y fitosanitarios.

La iniciativa ejemplifica la colaboración entre el sector industrial y el agroalimentario para impulsar un modelo de economía circular, en el que los residuos se transforman en nuevos recursos. Además, promueve la transferencia tecnológica y científica entre empresas y centros de investigación, con soluciones escalables que podrían aplicarse en distintas plantas de Damm y replicarse en otras industrias.