Cómo la tecnología convierte la tienda física en el corazón del nuevo retail
"Un 72% de los consumidores prefiere la tienda para poder ver, tocar y probar los artículos de primera mano", recoge el texto escrito por David Parras, senior regional director de SOTI para el Sur de Europa.
El auge del comercio electrónico durante la pandemia hizo que muchos expertos predijeran la desaparición de las tiendas físicas. Sin embargo, el retail tradicional está volviendo con fuerza, no como un simple punto de venta, sino como el epicentro de una experiencia de cliente integrada y, por encima de todo, humana.

Las principales marcas globales están encabezando esta transformación, destinando inversiones significativas a la modernización de sus espacios comerciales. No se trata de simples reformas estéticas, sino de una reinvención estratégica que integra tecnología y conceptos experienciales que el canal online no puede replicar. Lo vemos en Apple, que convierte sus tiendas en aulas creativas con sus talleres «Today at Apple», o en gigantes del fast fashion como Zara, donde la tecnología agiliza la experiencia con sistemas de autopago y probadores inteligentes.
Pero el fenómeno también ocurre a la inversa. Las marcas nativas digitales también están reconociendo el poder de la presencia física. Para ellas, las experiencias pop-up se han convertido en la herramienta perfecta para complementar su estrategia online y profundizar la lealtad del cliente. Este giro es especialmente relevante en un mundo donde el teletrabajo y la vida digital nos mantienen conectados a una pantalla, creando una creciente necesidad de experiencias tangibles y humanas.
A pesar de la comodidad del e-commerce, sus limitaciones son evidentes. Según el informe de SOTI, “Evaluación de Tecnología en Retail: Oportunidades para Mejorar las Experiencias del Consumidor”, los datos son claros: un 72% de los consumidores prefiere la tienda para poder ver, tocar y probar los artículos de primera mano. En este nuevo auge, el producto es solo el punto de partida. Un 32% de los compradores afirma que les gusta el ambiente de la tienda, un espacio para socializar e interactuar con un personal que ofrece una atención cada vez más cualificada. Aquí es donde la sinergia entre el factor humano y la tecnología se vuelve crucial: los empleados, equipados con dispositivos móviles, tienen acceso en tiempo real a información detallada de los productos y del stock, convirtiéndose en asesores expertos capaces de ofrecer una atención verdaderamente personalizada.
A esto se suman ventajas prácticas que una pantalla no puede igualar: el 54 % quiere evitar los tiempos de entrega y el 46 % cree que es menos probable que devuelva un artículo que compra en persona. Comprar en tiendas físicas puede suponer un ahorro de tiempo significativo para los consumidores, especialmente si se tiene en cuenta lo complicado que puede resultar el proceso de devolución en las compras en línea cuando el artículo no es el adecuado.
Los consumidores están listos para adoptar tecnologías más avanzadas en las tiendas, siempre y cuando estas mejoren de manera significativa su comodidad y experiencia de compra. Por ejemplo, el informe revela que valoran innovaciones como carros inteligentes con localizador de artículos o la cartelería digital para promociones.
Entre estas tecnologías, la inteligencia artificial (IA) destaca como una de las mayores oportunidades para el sector retail, pero su éxito depende directamente de la confianza del consumidor. Aunque los clientes aprecian las mejoras que puede traer, como las recomendaciones personalizadas (deseadas por un 65%), existe una línea roja clara: un 70% abandonaría a un minorista si sintiera que la IA se usa para monitorearlos. Por lo tanto, solo un uso transparente y responsable de esta tecnología permitirá a las empresas generar lealtad y capitalizar sus beneficios.
Tecnología invisible: el motor para una experiencia omnicanal
Para encontrar un referente de esta integración exitosa no hace falta mirar lejos. El Corte Inglés, el mayor grupo de grandes almacenes de Europa, continúa liderando la innovación en el sector retail. Además, demuestra cómo el comercio físico y el digital pueden operar de forma cohesionada, ofreciendo desde una app con más de un millón de seguidores y entrega en el mismo día, hasta servicios exclusivos en tienda.
La clave de esta integración reside en una tecnología invisible que garantiza una experiencia fluida. Mediante soluciones de SOTI, la compañía gestiona de forma centralizada toda su compleja flota de dispositivos, desde impresoras de códigos de barras hasta los terminales de punto de venta (TPV). Funciones de seguridad como el «Modo Quiosco» aseguran que cada interacción sea eficiente y segura, manteniendo la integridad operativa sin interrumpir la experiencia del cliente. Este motor tecnológico es, en definitiva, el que permite que todo funcione como un único sistema.
Como ha señalado anteriormente Colby Cavanaugh, de BarTender by Seagull, socio de software de SOTI, “el futuro no es físico contra digital, es totalmente integrado”. Esta integración va más allá de la experiencia de compra. La tienda física se está convirtiendo en el centro neurálgico de la logística omnicanal: desde ellas se gestionan las devoluciones de compras online, se preparan los pedidos para «Click & Collect» y, cada vez más, se envían directamente los productos a los hogares cercanos.
Los retailers que inviertan en conectar sus canales mediante una tecnología robusta y escalable, no solo sobrevivirán, sino que liderarán el mercado. El éxito ya no reside en vender un producto, sino en la calidad de la experiencia que se ofrece.
