Colors of Madrid convierte la siesta en un “empleo”
La propuesta se centra en buscar personas dispuestas a echarse una siesta real dentro del escaparate el 27 y 28 de febrero y 1 de marzo.
Dormir en un escaparate, en la calle Carretas, y además cobrar por ello es, en realidad, ‘Siesta’, la nueva campaña de Colors of Madrid con la que la firma madrileña pone el descanso en el centro del relato.
Dentro de un sistema vital en el que la prisa se ha normalizado y parar parece un lujo, la marca lanza una acción que reivindica la pausa como parte esencial de la cultura mediterránea. La propuesta se centra en buscar personas dispuestas a echarse una siesta real dentro del escaparate de su tienda, situada en Carretas, 31 (Madrid), durante tres jornadas: 27 y 28 de febrero y 1 de marzo.
Durante esos días, la vitrina del establecimiento se transformará en un refugio de calma a la vista de todos. Luz suave, silencio y desconexión para dormir, leer, meditar o simplemente detenerse mientras, al otro lado del cristal, el centro de Madrid sigue a su ritmo. Los viandantes se encontrarán con la siguiente escena: alguien descansando sin culpa, sin pantallas y sin prisas.
“La siesta no es solo dormir, es una forma de entender la vida”, explica Arturo de Diego, CEO de Colors of Madrid. “Con esta campaña queremos reivindicar el derecho a parar, a bajar el ritmo y a reivindicar nuestra forma de vivir como algo de lo que estar orgullosos”, añade.
La acción se enmarca en el lanzamiento de ‘Siesta’, una nueva línea conceptual y de producto inspirada en el descanso, el bienestar y el slow living urbano. Más allá del impacto visual, la campaña se amplificará en redes sociales con una convocatoria abierta para participar, invitando a la comunidad a formar parte de una experiencia que la marca aspira a convertir en fenómeno cultural y mediático.
La pregunta, en clave retail, es directa: ¿quién quiere ser el próximo “dormilón” o “dormilona” de Madrid? Quienes se atrevan a desafiar la prisa podrán postularse a través del enlace de inscripción habilitado por la firma para vivir —y cobrar— la siesta más comentada del año.
