El coste del absentismo laboral en distribución ascendió a 1.180 millones en 2025
El sector registró 386.687 procesos de baja por contingencias comunes, un 9,27% más que en 2024.
El absentismo laboral mantiene la curva ascendente. En 2025, las bajas por enfermedades y accidentes no laborales en el sector de la distribución alimentaria supusieron un coste total de 1.179,9 millones de euros, lo que representa un incremento del 13,39% respecto a 2024 y del 155,30% frente a 2018.
Según el informe sobre la evolución de los indicadores de absentismo laboral por ITCC en el sector de la distribución alimentaria, elaborado por AMAT y presentado junto a ASEDAS, en 2025 se registraron 386.687 procesos de baja por enfermedades o accidentes no laborales entre la población protegida por las mutuas en este sector. La cifra es un 9,27% superior a la de 2024 y un 67,27% mayor que la de 2018.
La población protegida por las mutuas en el sector se situó en 871.957 trabajadores en 2025, un 1,52% más que en el ejercicio anterior y un 24,09% más que en 2018.
La duración media de los procesos finalizados alcanzó los 47,85 días, por encima de los 44,14 días de media del conjunto nacional. Además, la incidencia media mensual se elevó a 36,96 procesos por cada 1.000 trabajadores , frente a los 32,78 del total nacional.
Uno de los datos más llamativos del informe vuelve a estar en la distribución temporal de las bajas. Los lunes concentraron el 22,64% de los procesos iniciados por contingencias comunes en la distribución alimentaria, porcentaje que desciende de forma progresiva a medida que avanza la semana. Los viernes concentraron el 15,98% y los fines de semana, el 10,13%.
Coste de las bajas
Del total de 1.179,98 millones de euros, 655,95 millones correspondieron a prestaciones económicas de la Seguridad Social a cargo de las mutuas, mientras que el coste directo para las empresas ascendió a 524,03 millones. En términos relativos, las prestaciones asumieron el 55,59% del coste total y las empresas, el 44,41%.
El informe también destaca el margen de ahorro potencial en las patologías traumatológicas. En 2025, estas dolencias tuvieron una duración media de 82,59 días cuando fueron tratadas como contingencias comunes, frente a 45,59 días en contingencias profesionales, una diferencia de 37 días. Según el análisis, si todos los trabajadores hubieran sido atendidos en los centros sanitarios de las mutuas, el ahorro potencial total habría superado los 211,84 millones de euros, de los que 132,35 millones corresponderían a prestaciones de la Seguridad Social y 79,49 millones a las empresas.
| Indicador | Dato 2025 | Evolución |
|---|---|---|
| Procesos de baja | 386.687 | +9% vs 2024 / +67% vs 2018 |
| Coste total | 1.180 millones € | +13% vs 2024 / +155% vs 2018 |
| Prestaciones Seguridad Social | 656 millones € | — |
| Coste directo empresas | 524 millones € | — |
| Duración bajas traumatológicas (SS) | 82 días | +37 días vs mutuas |
| Duración bajas traumatológicas (Mutuas) | 45 días | — |
| Día con más bajas | Lunes (22%) | Tendencia descendente semanal |
| Incidencia (16-35 años) | 50 procesos/mes | +152% vs 2018 |
| Incidencia (36-55 años) | 32 procesos/mes | — |
| Incidencia (+55 años) | 25 procesos/mes | -32% vs 2018 |
| Concentración de bajas | 6% trabajadores | Concentran el 49% de las bajas |
Jóvenes y salud mental, en el foco
Por tramos de edad, los trabajadores de entre 16 y 35 años registraron la mayor incidencia media mensual, con 50,66 procesos por cada 1.000 trabajadores protegidos. Este indicador ha crecido un 152,47% respecto a 2018. En cambio, entre los mayores de 55 años la incidencia fue de 25,85 procesos, un 32,03% menos que en 2018, aunque este grupo presentó la mayor duración media de las bajas, con 97,45 días.
A ello se suma el avance de las patologías diagnosticadas como trastornos mentales. En 2025 se contabilizaron 31.966 procesos iniciados de este tipo en la distribución alimentaria, un 7,15% más que en 2024 y un 113,42% más que en 2018. Su coste total se elevó a 235,66 millones de euros, un 18,45% más interanual.
ASEDAS y AMAT atribuyen esta evolución a factores como el “laberinto burocrático” en la gestión de las bajas, la falta de médicos en atención primaria y especialistas, la escasez de inspectores del INSS y el incremento de las listas de espera en la sanidad pública.
Entre las medidas planteadas figuran reforzar los recursos sanitarios, revisar el marco regulatorio y ampliar competencias de gestión a las mutuas en determinadas patologías.

