Lactalis y el CSIC amplían hasta 2033 su plan para reducir emisiones en granjas lecheras

El trabajo de campo pasa por 16 granjas piloto, seleccionadas para representar distintos perfiles productivos. De esta fase surgen 27 palancas de reducción.

Lactalis España y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través de la Estación Experimental del Zaidín (Granada), anuncian la renovación y ampliación hasta 2033 de su acuerdo de colaboración para impulsar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en granjas de vacuno lechero proveedoras de leche.

Tras un primer año centrado en asegurar la calidad del dato y validar metodologías, el proyecto entra ahora en fase de despliegue con un hito principal: la identificación de 27 palancas de reducción ya preparadas para convertirse en medidas implantables sobre el terreno.

La iniciativa se enmarca en la hoja de ruta climática de Lactalis, que sitúa el trabajo con explotaciones proveedoras como una palanca estratégica alineada con un objetivo cuantificado: reducir un 30,3% las emisiones de Alcance 3 FLAG para 2030 y contribuir a la neutralidad climática en 2050. “El primer paso es medir bien la realidad de cada granja: si no entendemos con precisión dónde se generan las emisiones, no podemos diseñar soluciones eficaces ni acompañar al ganadero en un cambio real”, explica José Sáez, director de Compras y Suministros de Lactalis.

 Más de 1.000 granjas auditadas

En los últimos tres años, Lactalis ha auditado más de 1.000 granjas, lo que ha permitido agrupar tipologías, comprender perfiles productivos y orientar recomendaciones adaptadas. En paralelo, el CSIC ha prestado apoyo técnico tanto en oficina como en campo, revisando la herramienta de medición y el procesado de datos “desde la granja a la compañía” con el objetivo de mejorar su comparabilidad y fiabilidad.

Según David Yáñez, investigador del CSIC especializado en nutrición animal, este trabajo ha sido clave para “alinear ciencia y técnica con la realidad del terreno” y conseguir que la medición sea realmente útil para transformar. Más allá del componente ambiental, el proyecto incorpora una dimensión económica: mejorar la eficiencia global de la explotación —rendimiento alimentario, manejo, fertilización, gestión de purines o bienestar animal— con impacto directo en variables como productividad por vaca, estabilidad sanitaria, consumo de insumos o costes energéticos. En este enfoque, subrayan las entidades, muchas palancas de reducción también actúan como palancas de competitividad.

16 granjas piloto y 27 palancas de reducción

El trabajo de campo se ha materializado en 16 granjas piloto, seleccionadas para representar distintos perfiles productivos. De esta fase surge el principal resultado del primer año: 27 palancas de reducción en ámbitos como fertilización y manejo agronómico, eficiencia de recursos, bienestar animal, gestión del estiércol y alimentación del ganado, entre otros.

Para facilitar su aplicación, estas medidas se han traducido en fichas explicativas y materiales prácticos dirigidos a técnicos y ganaderos, con el objetivo de compartir un lenguaje común, acelerar la comprensión y permitir una implantación gradual y realista. De manera complementaria, el CSIC ha impartido formación en alimentación y nutrición animal al equipo de Lactalis para reforzar capacidades internas y facilitar el escalado. “Cuando la ciencia aterriza en el terreno y se traduce en medidas comprensibles, el sector gana en eficacia y el ganadero gana en autonomía para mejorar”, señala Yáñez.

La ampliación del acuerdo hasta 2033 abre una segunda etapa centrada en la implementación progresiva, el seguimiento y la mejora continua, con el objetivo de acelerar reducciones reales “en el origen”, donde se concentra gran parte del reto del sector. El proyecto prevé además estructurar un sistema que permita priorizar medidas por tipología de granja y, a futuro, habilitar un marco de incentivos orientado a resultados apoyado en una base metodológica robusta.

“Pasar del diagnóstico a la acción significa precisamente esto: tener datos fiables, medidas concretas y un plan realista para desplegarlas con los ganaderos”, subraya José Sáez. A partir de abril, están previstos workshops técnicos y formación para trabajar las 27 palancas antes del despliegue, así como la preparación del plan de implementación por tipologías y una fase de salida a campo para iniciar el despliegue progresivo. El avance se evaluará tomando como referencia el punto de partida de medición de 2021.