El café de especialidad europeo, un mercado de 8.300 millones de dólares

En España, el café de especialidad en Horeca es tendencia en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia.

España se consolida como uno de los mercados europeos con mayor potencial de crecimiento en specialty coffee, impulsado por la apertura constante de nuevos locales en grandes ciudades. El mercado europeo de café de especialidad alcanzó los 8.300 millones de dólares en 2025 y, según previsiones, podría crecer hasta 15.820 millones en 2032, con una tasa anual compuesta del 9,64%.

Grandes cadenas internacionales han reforzado su apuesta por este segmento, mientras que las cafeterías independientes compiten con especialización, diferenciación y propuestas de valor más completas. En España, lo que hace unos años era marginal se ha convertido en una tendencia estructural en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia.

Sin embargo, el crecimiento llega en un entorno exigente, marcado por la volatilidad del precio del grano y la dependencia exterior: la Unión Europea importó 2,7 millones de toneladas de café en 2023, un factor que presiona los márgenes y obliga a optimizar la gestión.

“Estamos observando una transformación estructural del modelo de cafetería en España. El negocio ya no se basa únicamente en vender café, sino en generar experiencia, diversificar la oferta y gestionar con datos la evolución del consumo”, señala Valerio Corsetti, jefe de Ventas de SumUp en España. En su opinión, las cafeterías que amplían su propuesta —“desde postres inspirados hasta eventos y mixología”— están logrando elevar el ticket medio y la frecuencia de visita. “Además, la digitalización impulsa esta evolución hacia un modelo más profesionalizado y ofrece al cliente una experiencia más ágil y cómoda”, añade.

El cambio se percibe en la barra. El cliente ya no pide “un café normal”: pregunta por origen, método de extracción y perfil sensorial, en una evolución similar a la del vino o la cerveza artesanal. En TALLAT Coffee Roasters (Valencia) crece el consumo de métodos como drip o batch brew, aunque el espresso sigue liderando el volumen. “Ya no es suficiente tomar café por la cafeína, sino por su sabor. El cliente sabe lo que busca o se deja guiar”, explica su dueño, Lorenzo D’Apolito.

También ganan terreno formatos como las degustaciones comparativas y los coffee flights, mientras que bebidas como el tallat doble —doble carga de café con la misma cantidad de leche— reflejan la búsqueda de intensidad y equilibrio. La conclusión es clara: cada vez más consumidores pagan más por un café premium cuando perciben la calidad y el trabajo detrás.

Pagos digitales y gestión en tiempo real

A la premiumización se suma la digitalización. Según el Observatorio Pagos y Recibos Cashless de SumUp, las transacciones digitales en bares y cafeterías crecieron un 38,2% interanual en 2025, y el 41,6% de los pagos en restauración ya se realizan sin efectivo, con Madrid, Barcelona y Valencia concentrando el mayor crecimiento.

Más allá del cobro, la tecnología se convierte en palanca de gestión: permite analizar el mix de ventas en tiempo real, detectar productos de mayor margen y ajustar la carta a nuevas tendencias.  En Nucha Coffee Art (Madrid), el café se integra en una experiencia basada en comunidad y creatividad.

“El café dejó de ser algo automático. Antes era rutina; ahora es un momento elegido”, explica su dueña, Julieta Fatigati. Talleres, encuentros y actividades buscan reforzar el vínculo con el cliente. “El café trae a la gente una vez; el vínculo la hace volver”, resumen desde el local.

La carta también cambia: repostería premium, brunch, coffee mixology y bebidas funcionales ganan terreno. Tiramisú con espresso de origen, cheesecakes infusionados, espresso tonic, cold brew especiado o propuestas con matcha premium y adaptógenos como ashwagandha o lion’s mane permiten aumentar ticket medio, alargar la permanencia, reducir la dependencia del desayuno y atraer nuevos perfiles. “Los cafés fríos están ganando popularidad incluso fuera de los meses de verano”, apunta D’Apolito, señal de que el consumo se desestacionaliza.

El teletrabajo y los modelos híbridos también están reconfigurando el papel de las cafeterías: más reuniones informales, trabajo con portátil y encuentros profesionales en un entorno menos corporativo. Por la mañana predominan perfiles vinculados al trabajo; por la tarde, el local vira hacia el ocio tranquilo. En ambos casos, aumenta el tiempo de permanencia y, con él, el consumo complementario: segunda bebida, comida o postre.

En un contexto inflacionario, el café de especialidad se posiciona como un “pequeño lujo” asumible: bajo ticket unitario, alta rotación y consumo recurrente. Lejos de una saturación, el mercado se afina. “No lo vemos saturado, sino evolucionando hacia propuestas con personalidad”, señalan desde Nucha Coffee Art.

Desde TALLAT apuntan, además, a un recorrido todavía importante fuera de las grandes ciudades y a la entrada del specialty coffee en la restauración. “La cafetería de hoy es un negocio más complejo que hace cinco años. Quien no analiza su mix de ventas y no adapta su oferta corre el riesgo de quedarse atrás y perder una oportunidad para crecer y ampliar el negocio”, concluye Corsetti.