Ámsterdam, primera capital en prohibir la publicidad cárnica

Prohíbe la publicidad exterior de la carne por su contribución a la generación de emisiones de nitrógeno.

La capital neerlandesa vetará en soportes públicos los anuncios de productos cárnicos y de otros bienes asociados a emisiones de carbono —como combustibles fósiles, vuelos, cruceros y coches de gasolina—, con excepciones para la comunicación dentro de los propios establecimientos donde se venden.

Ámsterdam se convertirá en la primera capital del mundo en prohibir la publicidad exterior de la carne, una medida que se aplicará en vallas publicitarias y marquesinas de autobús situadas en espacios públicos. La norma entrará en vigor el 1 de mayo y excluye de la restricción los anuncios en los puntos de venta donde se comercialicen estos productos.

Además de la carne, el veto alcanzará a otros artículos que el Ayuntamiento vincula con la generación de emisiones de carbono, entre ellos combustibles fósiles, vuelos, cruceros y vehículos con motor de gasolina. La iniciativa fue aprobada a finales de enero en el consejo municipal por 27 votos a favor de un total de 45 y había sido presentada por el Partido por los Animales y Partido Verde/Izquierda.

Ámsterdam no es la primera ciudad neerlandesa que limita este tipo de publicidad. La pionera fue Haarlem, donde la prohibición —que incluía productos cárnicos junto a otros artículos relacionados con contaminación por emisiones de nitrógeno— entró en vigor en 2024. Después se sumaron normas en La Haya, Utrecht, Delft, Nijmegen, Bloemendaal y Zwolle.

La expansión de medidas municipales ha contado con el respaldo de la justicia holandesa tras un fallo favorable de un tribunal en abril de 2025, que ha contribuido a que más ayuntamientos impulsen regulaciones propias. Aun así, desde el gobierno neerlandés descartan trasladar esta política a una prohibición de alcance nacional.

Reacciones en España

En España, la organización empresarial del comercio cárnico Carnimad ha mostrado su preocupación por la medida y sostiene que “se fundamenta en una visión sesgada del impacto ambiental”. La entidad argumenta que “la contribución de la ganadería a las emisiones varía drásticamente según el sistema productivo” y defiende que, en el caso español, “los sistemas extensivos” pueden desempeñar un papel en la “fijación de carbono”, la prevención de incendios por control de biomasa y el mantenimiento del medio rural.

Carnimad añade que la eliminación de la publicidad podría sentar un precedente para restringir otros alimentos “sin criterios técnicos claros” y dificultar que el consumidor distinga entre carne fresca, productos de proximidad y ultraprocesados.