Café, cacao, dulces y carne, los alimentos que más se encarecieron en 2025
El BCE prevé que la inflación de los alimentos se modere hasta el 2,1% en el tercer trimestre de 2026.
Café, té, cacao, dulces y carne fueron los alimentos que registraron las mayores subidas de precio en la cesta de la compra en 2025, debido principalmente al encarecimiento de las materias primas, así como el clima extremo y el cambio climático, recoge el Banco Central Europeo (BCE).
Según el BCE, estas categorías llegaron a concentrar más del 50% de la tasa de inflación anual de los alimentos en los últimos meses, pese a representar menos de una cuarta parte del peso total del componente de alimentos del IPC armonizado de la zona euro.
El dato ilustra un fenómeno clave para la distribución y el gran consumo: la inflación alimentaria de 2025 no fue generalizada, sino muy concentrada en determinados productos, especialmente aquellos más expuestos a los mercados internacionales de materias primas y a tensiones de oferta.
Una inflación más contenida
El BCE recuerda que la inflación de los alimentos en la zona euro se ha ido moderando tras los máximos de 2023. En promedio, la inflación alimentaria se situó en el 2,9% en 2025 (enero-noviembre), lejos del pico del 15,5% registrado en marzo de 2023, aunque todavía por encima de su media histórica previa a la pandemia.
Sin embargo, esta moderación global oculta fuertes disparidades dentro del lineal. En 2025, el aumento de precios se concentró especialmente en:
- Café, té y cacao
- Azúcar, mermeladas, miel, chocolate y confitería
- Carne, con especial protagonismo del vacuno
Estas categorías, según el BCE, explicaron una parte desproporcionadamente alta de la inflación alimentaria reciente debido a subidas de precios muy superiores a la media.
Cacao y café
Uno de los principales focos de presión fue el mercado de materias primas. El BCE señala que los precios del cacao y del café alcanzaron nuevos máximos históricos a comienzos de 2025 y que se habían duplicado desde enero de 2024, impulsados por condiciones meteorológicas extremas, el cambio climático y otros factores estructurales.
Aunque posteriormente los precios internacionales se moderaron desde esos picos, el organismo subraya que el traslado a los precios de consumo se produce con retraso, lo que explica que el encarecimiento haya seguido percibiéndose en el ticket del consumidor a lo largo de 2025.
Además, el BCE estima que la ola de calor de 2025 podría provocar un incremento adicional de entre 0,4 y 0,7 puntos porcentuales en los precios de los alimentos no procesados en la zona euro al cabo de un año, reforzando la volatilidad de estas categorías.
Carne de vacuno
En el caso de la carne europea, y especialmente la carne de vacuno, el BCE apunta a un problema distinto: una caída estructural de la oferta combinada con una demanda todavía robusta.
Los precios en origen de la carne europea alcanzaron un máximo en junio de 2025, situándose un 17% por encima de los niveles de enero de 2024, aunque posteriormente mostraron cierta corrección. Para la distribución, este comportamiento refleja un entorno de tensión estructural, más difícil de corregir que los shocks puramente coyunturales.
Expectativas
De cara a los próximos trimestres, el BCE prevé una moderación del encarecimiento de los alimentos, con una inflación alimentaria que se situaría en torno al 2,1% en el tercer trimestre y se mantendría en niveles contenidos hasta 2028, según las proyecciones macroeconómicas de diciembre de 2025.
No obstante, el análisis distingue entre eslabones de la cadena:
- Fabricantes de alimentos y bebidas: han reducido sus expectativas de subidas de precios a corto plazo, incluso por debajo de la media histórica.
- Comerciantes minoristas de alimentos, bebidas y tabaco: muestran una moderación menor y mantienen expectativas de precios por encima de la media, en parte debido al elevado crecimiento salarial en el sector.
El análisis del BCE apunta a un escenario en el que, aunque la inflación alimentaria general se modera, determinadas categorías seguirán bajo presión. Para la distribución, esto implica gestionar un lineal con subidas muy visibles en productos clave como café, chocolate o carne, lo que condiciona estrategias de precio, promociones, surtido y formatos en un entorno de consumidor todavía sensible al ticket final.
