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La correcta temperatura en el almacenaje de los alimentos es uno de los factores más importantes en la seguridad alimentaria. Y es que es vital no alterar ninguno de los procesos que forman la llamada cadena de frío, dónde la precisión juega un gran papel.

¿Por qué es fundamental ser precisos con la temperatura?

Saber cómo conservar los alimentos en las temperaturas adecuadas durante todo el proceso es uno de los puntos más importantes en la seguridad alimentaria. De esta manera se evita, además de un rápido deterioro del producto, cualquier proliferación de patógenos que puedan resultar dañinos para la salud de los consumidores. Por ello resulta vital contar con un buen profesional especializado que sea capaz de mantenerlos en los grados requeridos con la máxima exactitud, pues cualquier variación no deseada podría influir en la calidad y seguridad del producto.

En cuanto a las temperaturas idóneas para una correcta conservación, la mayoría de alimentos frescos deberían mantenerse a una temperatura de 0 a 7ºC y los congelados entre -12 y -18ºC. Sin embargo, productos como la carne, el pescado, los lácteos o incluso los vegetales son especialmente sensibles, por lo que necesitan tener las temperaturas todavía más controladas; cualquier fluctuación no deseada, por pequeña que fuera, podría provocar problemas que pondrían en riesgo la salud de los consumidores.

Por tanto, podemos afirmar que romper la temperatura es igual a comprometer la seguridad, siendo totalmente necesario contar con tecnología especializada que pueda garantizar la mayor precisión en los grados de conservación de los alimentos. De producirse por ejemplo un inesperado cambio de temperatura en el almacenamiento de frutas y verduras frescas, se aceleraría el proceso de maduración, duplicándose a su vez la velocidad de las reacciones de deterioro de las enzimas, reduciéndose el tiempo de vida útil de dichos alimentos.

Tanto en la carne como en el pescado, un mantenimiento preciso de las temperaturas en el refrigerado sirve para frenar toda acción de los microorganismos, manteniendo al mismo tiempo una óptima calidad a nivel nutricional. De igual manera, el frío ayuda a frenar el proceso de degradación metabólica de sus proteínas. Además, la gran mayoría de los patógenos carecen de la capacidad de proliferar por debajo de los 8ºC, pero para hacerlo aun más seguro, las temperaturas optimas recomendadas se encuentran por debajo de los 4ºC.

Los peligros de romper la cadena de frío

La cadena de frío,  está presente en todas las etapas de producción alimentaria, y no es más que un sistema en el que se incluyen las diferentes etapas por las que pasan los alimentos. Como ya hemos dicho, una correcta gestión ayuda a alargar al máximo la vida útil de los alimentos, sin olvidar su importante papel a la hora de prevenir enfermedades. De hecho, su importancia radica en que la mayoría de productos alimentarios se encuentran sujetos a normativas de obligado cumplimiento de la cadena de frío, desde la propia producción hasta el momento del consumo.

Debido a que la mayoría de alimentos se encuentran sujetos a normativas de obligado cumplimiento, la precisión resulta una gran baza para controlar las temperaturas y poder garantizar el exhaustivo cumplimiento de la cadena de frío en el almacenamiento de los alimentos, pues se trata del método de conservación más seguro que, además, no altera ni su sabor ni sus propiedades nutricionales.

Pero para realizar un correcto control de los alimentos durante los procesos de almacenamiento, no sólo hay que conocer los grados ideales para cada tipo de producto, sino que también se necesita un buen calibrador de temperatura que resulte seguro y eficaz para garantizar que éstas estén correctas con la mayor precisión, pues ello significa asegurar que el producto se encuentra en condiciones óptimas, previniendo esos graves problemas de intoxicación alimentaria.

La importancia de contar con un buen calibrador de temperatura

El innegable avance tecnológico ha propiciado la incursión de nuevos métodos de calibración en el sector alimentario. A ello hay que sumar, además, las nuevas y exigentes normativas de seguridad requeridas por los gobiernos, por lo que las empresas se ven en la obligación legal y moral de mantener un alto nivel de seguridad y calidad en sus productos. Para ello existen marcas especializadas como Beamex, que presentan un amplio catálogo de calibradores de temperatura que incorporan las últimas novedades del mercado, siendo una de las mejores opciones para dotar a cualquier empresa con los sistemas que necesitan.

Entre las soluciones relacionadas con la calibración de temperatura que se pueden encontrar en Beamex, están los termobloques, que permiten generar temperaturas muy exactas, o los calibradores eléctricos de temperatura, cuya función consiste en medir y simular tanto los sensores como las sondas de referencia.

A pesar de la importancia de garantizar la mayor precisión y de la necesitad de utilizar maquinaria de vanguardia y buenos profesionales en el sector, no hay que olvidar que el consumidor -como último eslabón de la cadena de producción-, también deberá conservar correctamente los alimentos una vez en casa.