J. ANTONI VALLS 02.jpg (1) “Cuarenta años de Alimentaria dan para mucho” dice J. Antoni Valls, director de la Feria y también de Alimentaria Exhibitions. Pero sobre todo “dan para mantenerse dinámicos y hacer muy bien muchas cosas”.

De ser una feria transversal, 1976, a una feria mucho más ordenada, muy focalizada en la vertiente internacional y también muy centrada en atender un canal, el horeca, que  a diferencia del retail, está absolutamente atomizado, fragmentado.

Mantenerse dinámico y “hacer bien muchas cosas”. Tantas que, hoy en día, la cita barcelonesa, celebrada con carácter bienal, es todo un referente dentro del ámbito internacional. ¿Las razones? Ser una convocatoria mucho más completa que otras de las que se celebran en el sector.

Porque en estos cuarenta años, Alimentaria ha evolucionado muchísimo. Dentro de la historia del salón, se han vivido diversas etapas que han marcado un giro de 360 grados desde que en 1976 la muestra naciese de un sindicato vertical del mundo de la alimentación. Desde entonces, la evolución fue imparable, pasando por ser un clásico mercado de muestras, hasta establecerse los 12 + 2 salones de la actualidad, los pabellones autonómicos, más conocidos como ‘lands of Spain’ y otros muchos aspectos.

“En el año 76 hubo una primera etapa de sectorización y ordenación de Alimentaria, pero creo que el gran salto que acometió la muestra fue el realizar una incursión en el ámbito internacional, por la necesidad de la propia industria agroalimentaria, por la presión de la gran distribución organizada, del retail, como players, como compradores; por la aparición de las marcas blancas y distribución que obligaban también a acelerar el proceso de internacionalización, o la ralentización de la economía”, rememora Valls.

“Todos estos factores convergieron e hicieron que en el año 98 aproximadamente comenzase esa andadura internacional”, continúa.  Una internacionalización, explica el directivo que, si se tiene en cuenta que en la actualidad unas 10.000 empresas del sector de la alimentación exportan (según los datos del ICEX y la FIAB), convierten a Alimentaria en una referencia internacional.

Creo que la evolución se ha dado, sobre todo, en que hemos pasado de ser una feria transversal, a una feria mucho más ordenada, muy focalizada en la vertiente internacional, y en la última década muy también centrada en atender un canal que –a diferencia del retail, que ya está muy organizado, muy concentrado- está absolutamente atomizado, fragmentado. El  horeca, donde el conocimiento del road to market es una clave de acceso ante los operadores locales”, explica Valls.

Y  añade “Alimentaria hace unos años implementó su oferta dándole un valor muy diferencial, de la mano de grandes cocineros, de grandes programas, que impulsaron al salón hacia las cotas de éxito que estamos alcanzando. Un ejemplo, Restaurama, que ha pasado de ocupar unos 600 metros a los casi 10.000 actuales”.

De vuelta al crecimiento

Porque, según los últimos datos económicos parece que la economía vuelve a acompañar. Un retorno a los números negros que no pasa desapercibido de cara a la celebración de una feria como Alimentaria que puede verse beneficiada por la mejora del momento económico aunque con algún pero que otro.

“Las cifras de hostelería y restauración parece que son mejores, por tanto estamos en un punto de inflexión distinto: vamos a mejor pero necesitamos consolidar esto. Si el momento político que vive España fuera de mayor estabilidad, posiblemente esta consolidación sería más tangible y más palpable”

“Lamentablemente – añade Valls- el mundo empresarial y económico tiene una andadura y el político parece que tiene otra. Pero sí es cierto que si hubiera un clima de estabilidad política nos ayudaría muchísimo a consolidar esa economía que empieza desde 2015 a mostrar signos de crecimiento. Y eso es necesario para atraer flujos de inversión extranjera que conduzca a que haya liquidez en el país, a que seamos competitivos, a mejorar cifras de inversión, etcétera”.

A pesar de esto, el crecimiento se ha dejado sentir en Alimentaria. Como expone su director, “igual que antes tuvimos una bajada de en torno al 20%, volvemos a recuperar el crecimiento que será en torno a un 4%, unos 90.000 metros cuadrados. Son muy buenas cifras y hay sectores que despuntarán más que otros: el sector de la restauración, Restaurama”, vuelve a incidir, “que nació con 600 metros cuadrados, hoy se mueve en cuotas de 9.500”.

Valls no deja de lado un punto que podía haber dañado el desarrollo del salón, por lo menos de una parte del mismo: el problema de la carne. No en vano, a finales del pasado mes de octubre, un polémico informe de la OMS, declaraba que a la carne roja y procesada como ‘carcinógena para los humanos’ y la incluía en el grupo de sustancias más peligrosas para la salud junto con el humo del tabaco, el alcohol, el plutonio o el aire contaminado.

Al respecto, Valls explicaba que “el propio comité de Intercarn era partidario no de rebatir, pero sí de decir al mundo que nosotros tenemos una dieta mediterránea que incluye la ingesta de carne, una serie de porciones durante la semana y ese consumo de carne, como de vino, o cualquier otro alimento en la dieta mediterránea, dentro de una ingesta determinada razonable, hace tener una esperanza de vida como tienen los españoles, de las mejores que hay en el mundo. Creo que el informe no ha afectado, alarmado sí, al menos en términos de feria. El sector cárnico, junto al de Restaurama y vinos es el que más ha despuntado. Estamos en torno a los 12.000 metros y creciendo algo más, casi 650 empresas”.

De la mano de la gastronomía

 La innegable ‘globalización’ de la muestra, extendiendo sus brazos hacia el canal horeca, significaba ser precursor en cuanto a tendencias y un paso adelante en toda regla desde el punto de vista de la globalización.

Alimentaria se convertía en más diferente si cabe a otras ferias del ramo porque, en palabras de su director, “no hay ningún evento hoy por hoy del mismo perfil o tipología. Existe un Equip’Hotel, o un Hostelco, o cualquier otro, pero son eventos que están muy focalizados en hotelería, hostelería, restauración. El 90 o 95% de ellos tienen una oferta donde la alimentación es muy residual.

Por otro lado, si hablamos de eventos de alimentación como Anuga o Sial, son solo alimentación, pero no hay restauración, no hay hostelería, no hay gastronomía. Alimentaria actualmente es una fusión de un evento de restauración, hostelería, gastronomía, con la parte de food que evidentemente tiene mucho peso.

Por tanto,” podría decirse que es un mix entre un Equip’Hotel, con un Sial, por ejemplo. Estas ferias no pueden hacerlo porque están muy encorsetadas, mientras que nosotros estamos dado una oferta muy transversal, sectorizada, con un peso en la restauración, gastronomía, que es nuestra palanca. Un concepto absolutamente diferencial que nos abre unos canales tremendos”.

Unos canales en los que los chefs españoles tienen mucho que decir porque, según Valls, los chefs son “una parte de ese engranaje que al final vende una imagen de marca España, de que la gastronomía española ocupa el primer puesto internacional y tiene el reconocimiento de todos los medios, players… pero él (Joan Roca, en su presentación) ha afirmado que en la restauración tradicional o de vanguardia, o de reconocimiento internacional, el 85% del producto que se está utilizando es producto de proximidad, local y esto cuesta encajarlo en una estrategia internacional”

Esa ecuación – concreta Valls- “hay que manejarla muy bien porque, si no, se te puede volver en contra. Pero creo que todo el mundo tiene muy claro que hay que saber conducir muy bien este gran momento de la gastronomía española, el momento de los chefs, para que la industria alimentaria exportadora pueda ocupar posiciones en el plano internacional. De ahí la necesidad de encontrar buenos distribuidores, buenos importadores, de saber llegar al consumidor local de esos países, que haya pasado por nuestro país y conozca nuestros productos”.

Ana I. García

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