En los últimos días algunos medios de comunicación se han hecho eco de la oleada de hurtos que se están produciendo en la zona de la Gran Vía madrileña a raíz de la apertura de una macrotienda de una conocida cadena de moda. Esto mismo ocurre en otras áreas turísticas y comerciales donde algunas personas acumulan numerosas condenas por pequeños hurtos que perpetran aprovechando las aglomeraciones.

Juan José López, director de Mercado en Gunnebo España

Juan José López, director de Mercado en Gunnebo España

Más allá de las cuantiosas pérdidas económicas que los robos acarrean a las empresas, existe otro perjuicio más difícil de cuantificar, pero no por ello menos importante, que es la imagen que se transmite de cara al cliente.

Sin llegar al extremo de los policías de las cámaras de vigilancia de Harrods, que constantemente nos recuerdan que estamos siendo grabados, el cliente percibe de forma positiva la instalación de algunos elementos que garantizan su seguridad en el establecimiento. Circuitos cerrados de televisión, sistemas antihurto e incluso máquinas de gestión de efectivo ayudan a favorecer esa idea de protección y hacen que el consumidor se encuentre cómodo en el punto de venta.

Otro colectivo muy vulnerable a los robos son los empleados. A ellos, saber que el lugar en el que pasan buena parte de su tiempo es seguro les proporciona mucha tranquilidad. En este sentido, un buen control del flujo de personas que entran y salen del punto de venta es fundamental, así como no tener acceso al efectivo recaudado para evitar atracos con y sin violencia.

En ocasiones, cuando el precio de los productos que se venden es muy reducido, las empresas no encuentran rentable protegerlos con etiquetas antihurto, pero existen otros muchos sistemas de seguridad que ayudan a disuadir a los ladrones y carteristas de cometer sus fechorías y que, además, hacen que los clientes y empleados se sientan más protegidos.

LAS MEDIDAS QUE MEJOR RESULTADO OFRECEN

En primer lugar, la realización de una auditoría de seguridad que identifique los puntos débiles y establezca la estrategia para mejorar los procesos dentro de la empresa.

  • Sistemas de control de accesos que otorgan una visión global y a tiempo real de todas las instalaciones y funciones de seguridad incluyendo control de accesos, detección de intrusión, CCTV, alarmas y sistemas contra incendios.
  • Puertas y tornos con los que controlar a las personas que entran y salen del establecimiento. Pueden ser de diferentes tipos, tornos, puertas rápidas o pasillos motorizados que no entorpecen el flujo de clientes pero funcionan como una barrera de seguridad permanente en el punto de venta.
  • Un buen sistema CCTV garantiza la seguridad tanto dentro como en las proximidades de las instalaciones. Las cámaras de vigilancia IP tanto para exterior como para interior poseen un amplio ángulo de visión con filtros tanto de día como de noche y control remoto con zoom.
  • Antenas antihurto con tecnología RF para controlar los productos que salen del establecimiento.
  • La gestión del efectivo es otro de los focos de sensibilidad en el punto de venta. La exposición de efectivo en caja y en la trastienda es un riesgo que favorece a posibles atracadores e incentiva el hurto interno. Esto puede evitarse mediante el simple uso de cajas fuertes tradicionales o mediante sistemas que automatizan la gestión del efectivo desde caja hasta la trastienda, anulando cualquier posibilidad de acceso a este, y consiguiendo enormes ahorros en tiempo y dinero.
  • Con la puesta en marcha de algunos o todos estos sistemas, según necesidad, no solo conseguiremos proteger nuestras mercancías, sino que obtendremos un clima laboral más favorable y la percepción de nuestros clientes mejorará sustancialmente. Además, la reducción de los robos se reflejará de forma positiva en nuestro balance anual, con lo que la amortización de cualquiera de las soluciones de seguridad instaladas se producirá rápidamente.
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