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Coches automáticos, diagnósticos médicos mucho más precisos, compras online completamente automatizadas mediante chatbots inteligentes. Gracias a los últimos avances en machine learning y en Inteligencia Artificial (IA), es fácil dejar volar la imaginación y pensar en lo increíble que será el futuro. Pero, ¿qué sabemos realmente sobre ella?

Julio Prada, director general de Inbenta, analiza a continuación los mitos que es necesario desmontar para entender qué es y qué supone realmente la Inteligencia Artificial.

Mito 1: Podemos encontrarnos una máquina con conciencia propia a la vuelta de la esquina

La conciencia es uno de los santos griales para todos los entusiastas de la IA. Crear una máquina que sea capaz, de manera autónoma e independiente, de mostrar creatividad, emociones o libre voluntad puede parecer que está solo a unos pocos pasos de convertirse en una realidad. Pero el hecho es que nuestro entendimiento de la neurociencia que se encuentra detrás de la conciencia está todavía dando sus primeros pasos y nuestra habilidad para replicar en una máquina lo que ni nosotros entendemos completamente es nula. Por lo tanto, por el momento todavía no hay posibilidad de perder una batalla de ingenio contra un robot.

Mito 2: La IA destruirá la mayoría de los trabajos y la economía humana

Es comprensible que dado el nuevo entorno en el que vivimos donde la automatización está a la orden del día, haya profesionales preocupados por la continuidad de sus propios puestos de trabajo. No debemos alarmarnos, la idea de que la Inteligencia Artificial destruirá la mayoría de los trabajos es un mito basado en dos falsedades: primero, que la IA puede tener la capacidad de multitarea propia de los humanos, cuando en realidad sólo pueden ejecutar la tarea concreta y específica para la que haya sido diseñada; y segundo, que los trabajos menos cualificados que pueden hacer los robots aumentarán, sí, pero se crearán otros puestos más cualificados que tendrán que vigilar, reparar y dirigir los robots.

Mito 3: La Inteligencia Artificial amenaza nuestra capacidad para hacer ciertas tareas

De alguna manera, sí que hay un miedo legítimo de que los humanos se volverán demasiado dependientes de las máquinas para hacer algunas de las tareas más repetitivas y que olvidaremos cómo hacerlas por nuestra propia cuenta. Pero delegar estas tareas a las máquinas no es algo nuevo ni tampoco terrorífico. Al fin y al cabo, ya dependemos de calculadoras para hacer operaciones complejas, procesadores de palabras en lugar de papel y lápiz o automóviles en lugar de caballos. Este hecho no nos convierte necesariamente en incapaces, sino que nos facilita la vida y nos permite ser más productivos al darnos la oportunidad de centrarnos en actividades de mayor valor y en resolver retos más complicados.

Mito 4: Los avances en IA se sucederán de forma rápida y sin límites

El concepto de IA nació hace más de 60 años. A pesar de los grandes avances logrados en informática, así como en psicología y neurociencia, nos ha llevado mucho tiempo alcanzar este punto en su evolución. La realidad es que el desarrollo tecnológico es, la mayor de las veces, un camino lento y complejo. Solo ahora, después de cinco décadas de esfuerzo, se está comenzando a hacer progresos significativos en áreas como salud, educación y finanzas. Pero estas son todavía aplicaciones muy específicas, propias de un futuro previsible. Aún estamos lejos de crear un asistente personal robótico que se encargue de hacer reservas para cenas de aniversario o que sea capaz de diagnosticar ese molesto catarro que hemos cogido.

Mito 5: Los Robots, en poco tiempo, superarán a los humanos y nos dominarán

Independientemente de si es Terminator, Matrix o Ex Machina, Hollywood ha contribuido a nuestro miedo irracional de que se produzca un golpe de estado robótico. Pero este persistente mito es provocado por el miedo derivado de la ciencia ficción que tiene muy poca esencia de realidad. Esta existe para contar una historia que nos enganche, no por el hecho de estar científicamente demostrada. La realidad es que ya tenemos ordenadores capaces expertos en matemáticas o capaces de jugar al ajedrez, pero aún estamos muy lejos de que la inteligencia artificial alcance el nivel humano en lo que respecta a conciencia, sensibilidad u otras capacidades de razonamiento y emocionales que pudieran poner en peligro nuestra presencia en la tierra.
Nuestras preocupaciones y nociones mal concebidas sobre la futura inteligencia artificial no deberían nublar nuestro juicio. La Inteligencia Artificial, actual y benevolente, presenta múltiples ventajas y existe para mejorar todos los ámbitos de la vida, principalmente el de los negocios. Hoy en día, la robótica es un alivio en lo que respecta a cargas repetitivas y consumidoras de tiempo, como llamar a un centro de contactos para preguntar por un tema en cuestión o enviar un email al servicio al cliente para recuperar una contraseña olvidada. De esta manera, nos libera y nos permite dedicar nuestro tiempo a lo que realmente importa.

Julio Prada es Director General de Inbenta en España