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Mientras Amazon planta cara en Londres entregando en una hora a los clientes de su servicio Prime, John Lewis, uno de sus competidores en la entrega express se replantea el coste de sus click & collect.

Pedir en linea, recoger en punto físico, mueve en el retailer seis millones de pedidos anuales frente a los 350.000 de 2008. Cifra que se espera crezca en Lewis al mismo ritmo previsto en el conjunto del sector detallista, un 20 % anual lo que también dispararía de nuevo  la tasa de penetración de los C&C  estimada hoy en un 17,7 % del total de ventas online.

Buenas cifras, creciendo a ritmo veloz en paralelo a los costes añadidos para los retailers. Personal de preparación y entrega, espacios físicos  cada vez mayores. Motivo que ha llevado a Lewis a pasar del gratis total al cobro, 2 libras por compra inferior a 30 libras de ticket. Precio menor a las 4 libras exigidas por Tesco por pedidos por debajo de las 25 libras.

La pescadilla que se muerde la cola. Para algunos analistas, en el sector de los supermercados se trata de la canibalización del negocio. Añadir servicios exigidos ya por los consumidores supone mayores costes a costa de márgenes. No crecen en la misma proporción las ventas adicionales que los costes adicionales.

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